Es deportista y millonario. Alto y no excesivamente corpulento. Flequillo ondulado, elegante y barba pelirroja. Y posiblemente eso es lo que más destaca de su físico: esa corta y cuidada barba estilo irlandés donde se acumula un color rojizo intenso en la barbilla. Le quedan surcos en la piel consecuencia de un imparable acné juvenil. Pese a las muchas concentraciones en hoteles de todo el mundo y las horas de avión, no tiene ningún aparato electrónico más allá de una blackberry que le compró su mujer. Apenas sabe utilizarla. Ayer pasaba la tarde en un hotel de San Sebastián, hoy madruga porque su vuelo sale hacia Berlín desde donde regresará de madrugada hacia la Capital. Pasado mañana toca concentración en un hotel de la zona noble de Madrid con vistas a la sierra y piscina climatizada.
Sus compañeros de equipo le llaman intelectual, el insulto más utilizado por los mediocres. Él apenas levanta la vista; mientras resuenan las carcajadas se rasca la barba y tuerce el gesto. Tiene entre sus manos el Ulises de Joyce y no está la vida como para despegar los ojos de las hojas. Lleva en la maleta un pantalón corto que usa de pijama, el cepillo de dientes manual y un ensayo de Pasolini. Sobre la mesa de noche La Busca de Baroja. Es joven, lleva gafas para leer y no está en los fondos de pantalla de ordenador de las adolescentes. Es una figura respetada, un rara avis; ávido lector que detesta a Murakami. No frecuenta discotecas y bebe alcohol. Le gustan los clubs de lectura y los cafés bonaerenses.
Es profesional de un deporte donde se ha puesto de moda el jugador estilo best-seller: aplaudido pero prescindible. Sólo los entendidos saben que él es El Quijote: el inicio y la perfección. El estilo. Rompió el enésimo iPad que le regalaron estampándolo en el suelo de la biblioteca, donde descansan más de 5000 volúmenes.
Las tardes libres de invierno recorre el centro de Madrid en busca de su admirado Ramón: sombrero, bufanda hasta la nariz y andar pausado. Nunca le faltó un brazo, pero escribe cuentos que presenta a premios literarios patrocinados por diputaciones. Alguno ganó pero nunca recogió el premio.
Si existiera admiraría a este futbolista.

Deberías colgar esto en Las triadas ;)
ResponderSuprimirHay un tal Solari que tiene notas de tu descripción!
ResponderSuprimirRobert, si me das el visto bueno lo subo esta noche allí.
ResponderSuprimirMiquel, Xabi Alonso y Granero también tiene detalles, pero ninguno llega tan lejos. Aunque también tienen algo de verso suelto.