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miércoles 30 de noviembre de 2011

El Valle de los Caídos

Sobre el Valle de los Caídos, no seré yo quien tenga dudas al respecto de lo que haría un país serio preocupado por su memoria y que persigue a dictadores y colaboracionistas. Un gobierno democrático y justo, en definitiva. Recuperar los cuerpos y dar un justo final a todos los héroes anónimos que lucharon contra la barbarie fascista y siguen enterrados justo debajo del mausoleo de su ejecutor, así como indemnizar a las familias por el sufrimiento de tantos años de lucha e intento de recuperación con el dinero que saldría del corte de subvenciones a fundaciones de extrema derecha y pseudo-sindicatos franquistas. Desenterrar a Francisco Franco y a José Antonio Primo de Rivera y entregar sus cuerpos a las familias. Comprar, por supuesto con fondos públicos (si andan faltos de liquidez expropiarían el Pazo de Meiras a la familia de Franco y lo pondrían a la venta), X kilos de dinamita para explosionar de forma controlada ese monumento a la barbarie. ¡Bum!. A tomar por culo.

Cabe la posibilidad de que las familias no se hagan cargo de los cuerpos del dictador y el fundador de la Falange. No sería un problema. Los cuerpos seguirían donde han estado hasta ahora siendo testigos privilegiados de la explosión. Honraríamos a las víctimas del bombardeo sobre Guernika y Barcelona. Otra posibilidad sería que la Iglesia católica pronunciara su frase favorita “¿Qué hay de lo mío?” Entonces se desmontaría esa cruz de la vergüenza y se llevaría hasta el Vaticano con camiones habilitados al efecto para así dejarla en mitad de la Plaza de San Pedro para que hagan con ella y su sangre lo que les plazca. Como estamos hablando de un país serio no existe el actual Concordato sino pequeñas subvenciones que reciben todas las religiones por igual, los gastos del traslado serían descontados de dichos ingresos.

Quien me hable de memoria, le explicaría que jamás se puede honrar a un asesinado desde el mausoleo de su verdugo. Si algún franquista se opone en nombre de la democracia el gobierno de este país serio se hará cargo de su posición denunciándole ante la Audiencia Nacional por enaltecimiento del terrorismo/fascismo. Siempre habrá algún perdido que siga hablando de simbología antifranquista, pero le recordaría que el verdadero símbolo de los que dieron su vida por la República y la democracia era la cárcel de Carabanchel y que ésta fue derribada hace unos cuantos años. Con el visto bueno de las instituciones y la indiferencia del pueblo, salvo honrosas excepciones. Claro.

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