Dado que desde las distintas redes sociales en las cuales participo he pedido la libertad para Pablo Hasél y me he indignado por la actuación policial llevada a cabo en su detención, es importante dejar claro cuál es mi postura ante la avalancha de preguntas, afirmaciones y comentarios que he recibido por mi posicionamiento en el tema. No creo que haga falta a estas alturas, pero no está de más recordar que Pablo Hasél es un rapero antifascista, contestatario, comprometido con la causa, cuyas canciones, en su mayoría, son de corte político. A Pablo le sigo desde hace tiempo, he escuchado muchas de sus canciones y somos “amigos” en Facebook (entiéndase el término acuñado por la red social, no conozco a Pablo en persona). He leído cosas suyas brillantes, es un tipo con ingenio y se nota, pero también afirmaciones que soy incapaz de compartir (la última fue la tarde antes de su detención, dedicándole a Santiago Carrillo unas palabras no demasiado elogiosas; afirmaciones que no formaban parte de la noticia/acusación en Libertad Digital, seguramente porque comparten la opinión de Pablo respecto a la figura del ex dirigente del PCE).
Y es que ahí está el quid de la cuestión. Que yo pida la libertad de Pablo Hasél no quiere decir que comparta todo lo que dice. En el contexto actual estoy en contra de la lucha armada, del tiro en la nuca a políticos y de los coches bomba a jueces. Puede que el tiempo me dé o me quite razón, pero actualmente, siendo crítico con el actual sistema, no creo oportuno este tipo de acciones en favor de causas que, en mayor o menor medida, puedo estar de acuerdo. Condeno esas acciones. Tampoco me gusta que haya jueces que ayer fueron franquistas y hoy defienden un estado de derecho (capaces de sentenciar que llamar zorra a una mujer no es un insulto o de encerrar a Otegi en un momento clave para la resolución del conflicto vasco), ni que haya políticos que durante la campaña electoral aseguren que no harán recortes y que una vez llegados al poder, inmediatamente después de subirse el sueldo, lleven a cabo esos recortes en educación o sanidad. Eso es un tipo de violencia que no hace falta condenar para entrar dentro del circuito “democrático”.
Esta mañana he podido intercambiar varios tuits con dos viejos conocidos con los que estoy en total desacuerdo en temas políticos (no me gusta catalogar a nadie, pero uno de ellos ha igualado, en un arrebato centrista, a los falangistas con los políticos de Izquierda Unida; sobran comentarios). Se muestran alarmados por las palabras de Hasél y les entiendo. Además se lo he hecho saber. Aunque también les he comentado que a mí, como participante en la mayoría de actos del 15M, me han llamado golpista y pro-etarra. Y no ha sido un supuesto rapero de derechas, sino periodistas que trabajan en canales con licencia de TDT, amigos de los políticos a los que seguramente votan los contertulios. Son las diez de la mañana y puedo afirmar que a estas horas no se han pronunciado sobre este tema, quizá compartan esa opinión, quién sabe. Sí es cierto que cuando les he contado que Anglada me llamó rata de cloaca y cucaracha, han dicho que “es un fascista”. El centrista ha ido más lejos y ha dicho que “Anglada es un sectario antidemocrático como vosotros” (confieso que he mirado a mí alrededor, pero no había nadie. Ese vosotros debe ser una forma cobarde de maquillar el insulto). Lo que está claro es que mientras a Hasél lo sacan de su casa y lo mandan a declarar a la Audiencia Nacional, a Anglada le dan permiso para mítines xenófobos en el centro de Barcelona con protección policial.
Tipos como Anglada caben en este sistema y Hasél no. Y es por eso que me parece una aberración propia de una dictadura la detención de Pablo.

Amén hermano. Como siempre.
ResponderSuprimir"Lo que está claro es que mientras a Hasél lo sacan de su casa y lo mandan a declarar a la Audiencia Nacional, a Anglada le dan permiso para mítines xenófobos en el centro de Barcelona con protección policial".
La misma mierda de hipocresía y doble moral que les lleva a denunciar el hecho de que un premio literario vaya para un ex militante de ETA pero les permite contratar como segundos de a bordo a ex falangistas.
¿Acaso cuando la banca afirma "vamos a salir de la crisis cueste lo que cueste", no implica el mismo coste humano que decir "Vamos a conseguir la independencia de Euzkadi cueste lo que cueste"?.
ResponderSuprimirSobre unos temas se puede ser terrorista, justificando implícitamente la violencia. Es el caso de Zapatero felicitándose publicamente por la forma de acabar con Obama. Es el caso de toda la mierda política que salió de rositas con el Gal y el 11M. ¿Alguien acabó entre rejas?.
Pero hoy tocaba un baño de pacifismo democrático. Y "Democrático" que, como afirma Pablo: "con muchas comillas".
Yo lo único que sé es que se está llegando a un clima de crispación insostenible y me temo que esto no ha hecho más que empezar. No podemos vivir echándonos siempre a la cara si yo soy más democrático que tú, no, yo más, no, tú menos... No he oído al Hasel de que hablas, pero que el otro diga burradas no le da necesariamente la razón. Y me da escalofríos la frase que has escrito: "en el contexto actual estoy en contra de la lucha armada, del tiro en la nuca a políticos y de los coches bomba a jueces". Ya imagino que será un lapsus, pero puede leerse como que "en el contexto actual" estás en contra de estas "cosillas" pero en el "contexto pasado" estabas a favor. A veces nos exaltamos y decimos cosas sin pensar...
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