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jueves 22 de septiembre de 2011

Discurso sin edulcorar

Querida R,

Acabamos de tener una conversación que para ti es irrelevante, pero que, en lo que a mí respecta, me ha marcado. Extraordinaria, en el sentido clásico del término. Jamás me habían hablado con tanta claridad sobre algo tan delicado. No sé sabes que tu opinión no entra dentro de los cánones actuales, que tienes una posición criticable y aunque hemos compartido alguna que otra conversación, de temática banal hasta ahora, no has desaprovechado nuestra falta de confianza para cargar tu discurso y ser sincera. Me he fijado en tu cara, en tu posición, no has titubeado, no has dejado de sostener la mirada y has hablado con la tranquilidad que ofrece la verdad. Tu verdad. He dicho que era una conversación, y lo ha sido, pero en el momento reseñable ha sido más un monólogo frente a un espectador que una conversación entre conocidos. Teniendo esto en cuenta, y dado que no he tenido ocasión de sacar una grabadora de mi bolsillo y ponerla encima de la mesa, voy a intentar reproducir tus palabras lo más exacto posible:

“Te vi el lunes por la noche en el periódico, sí, en la manifestación a favor de la Sanidad Pública. Valoro vuestro esfuerzo, pero tienes que entender que a mí los recortes no me afectan. Mira, desde pequeña voy a un colegio inglés privado, de pago, sólo para niñas. Sinceramente, mi educación está por encima de la media gracias al dinero de mi padre. Eso no quiere decir que no me lo haya tenido que currar, pero tengo claro cuál es la educación que quiero dar a mis hijos. Teniendo en cuenta la posición de mi pareja muy mal se tienen que dar las cosas para no poderles ofrecer la misma infancia que a mí me dio mi padre. Con la Sanidad, idem: desde bebé he tenido seguro privado. ¿Los recortes? No es que me parezcan bien, pero, qué coño, me favorecen. Si se hacen recortes en la pública y se ayuda a las privadas, a quienes tenemos seguro privado nos favorece. ¿No te parece lógico? ”

Tu opinión es rebatible, pero a mí me ha desmontado. Peco de incontinencia verbal, de no dejar una conversación si no he dicho la última palabra, pero tú me has hecho callar en un tema que me excita. Y no, no creas que voy a aprovechar este blog para contestarte, para desquitarme después de que no haya podido articular palabra tras tu discurso, permíteme esto, claramente egoísta. Al fin y al cabo no eres más que una de esas personas influenciadas por la falta de humanidad que acarrea el sistema capitalista, con la diferencia de que no edulcoras tu discurso con eufemismos vomitivos y ridículos. Quizá por ignorancia, por haber vivido entre algodones desde la niñez, por no haber visto a tus padres sufrir por el dinero mientras el sistema capitalista favorece a gente como tu padre o tu pareja. Quizá; el caso es que la sinceridad no abunda, pero, en lo que a ti respecta, te sobra.

1 comentarios:

  1. Pues mal está decir esto, pero con la misma sinceridad te digo que ojalá que las cosas le vayan mal a tu amiga, sólo un poquito mal...

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