Tras la esperanzadora y multitudinaria manifestación/protesta llevada a cabo por decenas de miles de personas en las principales ciudad españolas el sábado día 14, y después de confirmar que el cabreo no es pasajero sino real al comprobar que siguen las movilizaciones en forma de acampadas en puntos estratégicos en alguna de estas ciudades, me gustaría matizar algo que creo importante: el carácter ideológico de la protesta. El manifiesto de Democracia Real (encargada de movilizar a las masas sin apoyo mediático ni político: desde aquí mi aplauso) deja claro que la iniciativa es apolítica, incidiendo en que no son de ninguna ideología concreta, sólo les une el cabreo. Bien está. No cabe duda que gracias a esta apreciación se han unido a la protesta parte de la población que, por decisión o falta de conocimientos, no encuentran lugar en ningún pensamiento ideológico. Dicho esto, conviene no engañar a nadie: quien se moviliza realmente es la izquierda.
Quien de verdad se siente engañada, estafada, jodida por el actual sistema; quien se echa a la calle para protestar contra las actuales medidas neoliberales, contra los bancos y contra la actual clase política (plagadas están las listas electorales de corruptos) es la izquierda. Es impensable imaginar que algunos de los que han acampado durante toda la noche en señal de protesta, o que se echó a la calle el sábado pasado, el próximo domingo deposite en la urna el sobre con la papeleta del PP. O del PSOE. Se supone que quien protesta no está contento con las medidas llevadas a cabo por el gobierno, medidas éstas que no se diferencian con las que el PP lleva en su programa electoral, y que impondrá en cuanto se haga con el poder.
Por supuesto esto último no es un deseo, es la triste realidad. Si los populares no han gobernado durante dos legislaturas es gracias al PSOE, y no se debe olvidar Zapatero que si ha vivido durante ocho años en el Palacio de la Moncloa es gracias al apoyo de buena parte de la izquierda que optaron por el voto útil, por el menos malo. Creo que eso se ha terminado: Zapatero aprenderá el domingo que llevando a cabo medidas propias de la derecha su partido no tiene más destino que la oposición. Sin el apoyo de la izquierda el PSOE no es nadie. Y hablo de la izquierda real, no de esos militantes socialistas que levantan el puño y cuando lo bajan aplauden los recortes en políticas sociales y la nueva ley laboral. Son tan falsos como el nombre de su partido. Tan falso como un voto útil en las próximas elecciones autonómicas y generales.
Dicho lo cual, vamos a lo importante. Mi esperanza desde el pasado sábado ha crecido en un porcentaje altísimo. Fui testigo de la manifestación multitudinaria del sábado en Palma; desde la manifestación del No a la guerra no se había visto nada igual. Pasé buena parte de la tarde/noche de ayer en la Plaza España, observando cómo un grupo de jóvenes se preparaba para acampanar, si todo va bien, hasta el domingo; organizando a conciencia grupos de trabajo, asesorándose con abogados para saber hasta dónde pueden llegar, preparando pancartas para hacerse ver y una cuenta de twitter (@acampadapalma) para difundir su protesta.
El esfuerzo llevado a cabo por quienes esta noche han dormido entre cartones tiene que servir para algo. Son gente admirable y necesaria. Y huelga decir que cuentan con mi total apoyo, y prometo pasar el mayor tiempo posible junto a ellos. Es lo mínimo que se merecen.
Gracias, compañeros.

Yo también les apoyo... de todas formas, no estoy tan seguro como tú de que toda la gente de ahí sea de izquiedas decepcionada por la política de derechas del PSOE. De verdad que no. Como no todos los que fueron a la manifestación del No a la Guerra eran de izquierdas. Me parece que no es todo tan sencillo, pero igual estoy equivocado.
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