A Calamaro la democracia de Internet le ha dado con la ballena en los morros. Incapaz de soportar las críticas que llovieron tras sus prepotentes afirmaciones contra el antitaurismo en el programa de Buenafuente, ha decidido cerrar su Twitter; no sin antes, arremeter contra todo aquel que por allí pasaba. Calamaro desde su maradonización vive por y para él, tanto es así que apenas sale de su lujoso chalet: pasa el día escuchando su último disco y encorvado hacia su miembro sin poder dejar de mamar.
Entre semen, flujos varios y sustancias que no vienen al caso, sobrevive con las reservas de egocentrismo que no le abandonan. Y tiene la suerte de que jamás lo harán. Su despedida de twiter – hace falta creerse un ser superior para escribir una misiva avisando al mundo que cierra su cuenta, algo tan normal que hacen centenares de personas a la semana – es digna de mostrarse en el Museo del barriobajero. Se podría haber ido sin avisar, pues nadie iba a echar de menos sus gilipolleces de 140 caracteres.
Entre semen, flujos varios y sustancias que no vienen al caso, sobrevive con las reservas de egocentrismo que no le abandonan. Y tiene la suerte de que jamás lo harán. Su despedida de twiter – hace falta creerse un ser superior para escribir una misiva avisando al mundo que cierra su cuenta, algo tan normal que hacen centenares de personas a la semana – es digna de mostrarse en el Museo del barriobajero. Se podría haber ido sin avisar, pues nadie iba a echar de menos sus gilipolleces de 140 caracteres.

A lo mejor no le dolieron tanto las críticas como que el mundo entero no se hiciera eco de sus palabras y se detuviera todo para escucharle. Y que, después, los antitaurinos convertidos, no fueran a rogarle que, por favor, por piedad, los aceptase otra vez en su seno.
ResponderSuprimirEso me recuerda el caso de un escritor estadounidense que declaró en la prensa que, si se elegía a tal político, él se exiliaba.
Sánchez-Dragó hizo algo parecido. Si España reelegía a ZP se iba del país. Luego matizó. Quizá al comprobar que Informe Semanal no se curraba un especial sobre el autoexilio del gran escritor.
ResponderSuprimirLos egos, Miguel.